JUAN ANTONIO GUTIÉRREZ, PRESIDENTE DE LA CONFEDERACIÓN DE DEPORTES DE LA ARGENTINA (CONDEPA)

El deporte representa un vehículo único y vital en la formación de las personas. En todas las edades mejora la calidad de vida, enseña valores como el respeto autoridad, estimula el compartir, el trabajar en conjunto, organizarse, el proyectar para superarse. En la Argentina existen dos instancias que deben solidificar la cultura deportiva como herramienta de desarrollo: La Escuela y los clubes.

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El deporte representa un vehículo único y vital en la formación de las personas.

En todas las edades mejora la calidad de vida, enseña valores como el respeto autoridad, estimula el compartir, el trabajar en conjunto, organizarse, el proyectar para superarse. En la Argentina existen dos instancias que deben solidificar la cultura deportiva como herramienta de desarrollo:

Desde la dirigencia deportiva la misión es apostar y trabajar para promover buenas administraciones, para capacitar dirigentes que puedan asegurar la buena vida de los slubes que operan en el corazón de la sociedad. En nuestra experiencia en el voleibol asumimos este doble desafío. Trabajar por un deporte más integrado en la educación escolar y fortalecer a los clubes para que convoquen a más y más personas. El objetivo no es el profesionalismo, es sólo uno de los escenarios posibles. El verdadero objetivo es el desarrollo de las personas. En la Federación del Voleibol Argentino entendemos al voleibol como un movimiento para todas las edades, sin distinción de género. Desde la escuela, desde el Minivóley, al Maxivóley o al Newcom, todos pertenecemos a este movimiento.

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Por supuesto que no habrá desarrollo integrado si no incentivamos la práctica del deporte para personas con capacidades diferentes. Debemos estimular la práctica deportiva y romper barreras y prejuicios. En FeVA la creación de la Secretaría Nacional de Sitting Volley apuntó directamente a sumar al deporte adaptado y a trabajar para que los escenarios deportivos contemplen posibilidades para todos. Ese camino hemos transitado, logrando competencias pensadas para los clubes, intentando perfeccionar su desarrollo, tomando en cuenta sus necesidades, escuchando siempre, modificando cuando fuera necesario. Porque fortaleciendo a los clubes fortalecemos al voleibol argentino, multiplicamos sus valores, contagiamos sus esfuerzos, hacemos más sólida la transferencia de sus valores a quienes viven la vida de club.

Las instituciones debemos completar el trabajo con vocación de excelencia, planificando y ejecutando con profesionalismo, honestidad y sobre todo constancia, con la convicción de armar equipos dentro y fuera de la cancha para canalizar las fuerzas de cada individuo y de cada estructura.


Las políticas de Estado respecto del deporte deben ser una herramienta cuyo complemento necesario será nuestra responsabilidad, nuestra capacidad para crear opciones y recursos que permitan crecer con sueños sin límites. En la FeVA hemos logrado ese camino que se materializó ahora con la adquisición de la casa propia para el voleibol argentino, apoyados en esa visión de gestión eficaz que asume desafíos, que reúne apoyos, que unifica con visión integradora, promoviendo el sentido de pertenencia. Y ahora vamos por más, pensando en un programa de 4 años para que todas las provincias puedan contar con su espacio, un escenario de solución de necesidades para quienes integramos la familia del voleibol argentino.