La superación de los propios límites
Uno de los valores mas importantes de la práctica deportiva es la de acostumbrar, incentivar y enseñar a superar los propios límites y las dificultades. Todos los juegos ayudan en este sentido desde los primeros años de la infancia. El deporte, que no es otra cosa que juegos muy evolucionados y reglamentados, logra hacerlo con una potencialidad enorme en todas las edades.



La capacidad de cambiar y de aprender
En el deporte no es suficiente hacer las cosas bien, es necesarias hacerlas mejor que el adversario. Esto estimula la necesidad de cambiar, aún después de ganar, de estar atentos a todas las novedades que nos permitan mantenernos en el nivel en el que estamos o de recuperarnos de una derrota para volver a triunfar. Esta necesidad nos exige tener siempre una capacidad de aprender de las circunstancias (del juego), del entrenador, de los compañeros pero también de los adversarios.

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La determinación y el coraje.
La competición deportiva requiere muchas veces una gran determinación, es decir, hay veces que no sabemos si somos o seremos mejores de nuestros adversarios, sin embargo los debemos enfrentar con determinación, sin pensar en el posible resultado de una jugada o de un partido. No tenemos que tener miedo por lo que se puede perder sino soñar con lo que se puede ganar. Tener coraje no significa no tener temores sino controlarlos y superarlos.


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Jugar en equipo. Ayudarse es parte del juego.
Los deportes de equipo desarrollan la capacidad de hacer cosas juntos. No porque la individualidad no sea importante sino porque se desarrolla al máximo cuando se complementa con otras: a mi lado hay alguien que es bueno en algo que yo no lo soy y viceversa. El método de entrenamiento y el sistema de juego ayudan a que las capacidades individuales se potencien. Los conflictos interpersonales se atenúan porque el objetivo común es lo mas importante y porque conviene a todos. La ayuda que los jugadores se brindan en el juego no depende solo de los valores éticos que puedan tener sino que son parte del juego. Quién no ayuda no juega bien.

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Aprender a ganar y a perder.
Quién ha practicado deporte sabe muy bien qué significa ganar y perder. Sabe que tanto una como la otra pueden ser efímeras. Depende de lo que hagamos, no de lo que digamos. Saber perder no significa que me importe poco sino aceptar que, al menos en esa ocasión, el adversario ha sido mejor; o que no tuvimos un buen día; o que nos faltó algo de suerte pero que de todos modos somos nosotros los responsables y que somos nosotros los que debemos cambiar y mejorar. Cuando perdemos debemos creer en nosotros mismos y cuando ganamos el aumento de la autoestima no nos debe llevar a dejar de aprender. La convicción y la humildad son dos valores que deben estar siempre juntos.

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